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Se necesita liderazgo a falta de un acuerdo sobre clima global
14 de diciembre de 2011
Los gobiernos del mundo reunidos en la conferencia sobre clima en Durban han sido incapaces de llegar a un acuerdo internacional y legalmente vinculante. En su lugar, han acordado una hoja de ruta hacia un acuerdo que probablemente entre en vigor en 2020. Los gobiernos nacionales y la industria deben involucrarse ya que el caso de negocios nunca ha sido más fuerte.
Llamada a un liderazgo nacional y de la industria
A pesar de que todos los países entraron en las negociaciones con mandatos fuertes, los resultados son bastante diluidos y no reflejan el nivel de ambición necesario para poner un límite al cambio climático en los próximos años. Lo cierto es que con todas las promesas nacionales existentes sobre la reducción de gases invernadero, el mundo se enfrenta aún a una brecha de 6 a 11 GT de emisiones si queremos mantener el calentamiento climático por debajo de 2ºC. Greenpeace, WWF y otras ONGs internacionales argumentan que la acción acordada en Durban es demasiado floja y llega demasiado tarde
En ausencia de una actuación global, los gobiernos nacionales y las industrias se enfrentan al reto de la escasez de recursos y a un aumento en los precios de combustible sin precedentes, lo que convierte a la eficiencia energética y las reducciones de gases invernadero en una sólida estrategia de negocio.
Pero las industrias no pueden actuar solas, resulta imprescindible que los gobiernos proporcionen liderazgo y financiación. Están saliendo a la luz algunos esquemas de comercio nacionales y regionales, así como innovadoras políticas de ahorro de energía en la UE, Australia, Nueva Zelanda, California e incluso China.
Un nuevo protocolo
A pesar de que el acuerdo no ha sido sellado, los gobiernos acordaron la “hoja de ruta” hacia un nuevo acuerdo legalmente vinculante sucesor del Protocolo de Kyoto, que expira en 2013. Adoptado en 1994, el Protocolo de Kyoto fija metas vinculantes a 37 países industrializados y la Comunidad Europea para reducir las emisiones de gases invernadero a una media de un aumento del 5% en relación a los niveles de 1990, durante el periodo de cinco años de 2008 a 2012.
La fecha de comienzo del nuevo acuerdo se ha atrasado hasta 2010, lo que podría suponer un aumento de la temperatura de 4°C, con devastadoras consecuencias para los países más pobres y los ecosistemas más vulnerables del mundo. Los países desarrollados debían acordar metas de reducción de al menos 25-40% por debajo de los niveles de 1990 en 2020 para permanecer en el margen de aumento de 2°C, tal y como se acordó hace dos años en Copenhague.
En el COP17 se vio la emergencia de una larga coalición de naciones - incluyendo la UE y las naciones más vulnerables - que empujaban por una continuación del Protocolo de Kyoto mediante un nuevo acuerdo. Parece que depende de este grupo de naciones el mostrar un liderazgo para convencer al resto del mundo de que necesitamos un nuevo acuerdo legalmente vinculante y reducciones de emisiones más ambiciosas, por ejemplo al elevar las metas de 2020 hasta al menos el 30% por debajo de los niveles de 1990.
La negociación de las condiciones de la continuación del Protocolo de Kyoto se ha dejado para el próximo año. Canadá, Rusia y Japón ya se han puesto al margen de este trato. Canadá se ha retirado del Protocolo de Kyoto argumentando que no ven un tratado global sin China, India o los EEUU.
La industria está impaciente
Dos nuevos estándares basados en el Protocolo de Gases Invernaderos fueron anunciados en un evento paralelo presentados por World Resources Institute y World Business Council for Sustainable Development. Han sido desarrollados para ayudar a las empresas a identificar sus emisiones de carbono y tomar acciones costo-eficientes para reducirlas.
Los nuevos estándares han sido desarrollados gracias a la fuerte demanda por parte del sector privado, una manera de expresar su impaciencia por tomar responsabilidad ante el impacto climático de las cadenas de valor de sus empresas.
El cálculo de la huella de carbono está lejos de ser una iniciativa filantrópica, pero sí supone una fuerte estrategia de negocio para aquellas empresas que quieran incrementar su costo-eficiencia, ganar en competitividad y mejorar su perfil de sostenibilidad de cara a inversores y consumidores. En el evento, Coca Cola puso el ejemplo de cómo el cálculo de la huella de carbono a nivel corporativo y de producto es una oportunidad para cualquier compañía con un punto de vista de costo-eficiencia.
“Nos sorprendimos al descubrir que nuestras mayores emisiones de carbono se encontraban en los embalajes y el refrigerado, lo que nos ha obligado a trabajar con nuestros sub-suministradores y distribuidores para bajar las emisiones", dice Bryan Jacob, Gerente de Energía y Protección de Clima de Coca-Cola.
Los productores de madera cuentan con una ventaja evidente. Para las empresas que se suministran de madera certificada, el almacenamiento de carbono se mantiene en el bosque durante el periodo de crecimiento, lo que en teoría no produce ninguna emisión causada por el cambio en el uso del suelo. Y debido a que el carbono se encuentra almacenado en el producto durante todo su ciclo de vida, reduce la huella de carbono general.
El sector privado está empezando a pedir a sus cadenas de suministro que lleven una contabilidad del carbono. Según un informe reciente del Carbon Trust Advisory, hasta el 50% de las multinacionales en el Reino Unido eligen a sus suminsitradores basándose en el desempeño de carbono futuro y el 29% de los suministradores probablemente pierdan su puesto en las ‘cadenas de suminsitro verdes’ si no pueden demosntrar un desempeño en cuanto a carbono.
Valor del carbono en los bosques certificados FSC
Las empresas certificadas FSC en el futuro podrían informar, comunicar y ser recompensadas por la administración del carbono de sus bosques certificados. Durante un evento paralelo de FSC y Rainforest Alliance durante el COP17, el experto de clima de FSC Stefan Salvador presentó la nueva estrategia de FSC sobre cambio climático.
Contabilizando el carbono forestal
A día de hoy, todos los países industrializados informan sobre su cobertura forestal neta - basada en los niveles de reforestación y deforestación - gracias al Protocolo de Kyoto. Los cambios en las reservas de carbono resultado de los cambios en el área forestal son reportados a las Naciones Unidas como parte del inventario nacional de gases invernadero de cada país.
La comunidad de las ONGs ha criticado a los países desarrollados por su fuerte falta de ambición a la hora de contabilizar las emisiones del sector forestal.
En efecto, un aumento del área forestal - y por tanto de las reservas de carbono - puede ser empleado para contrarrestar las emisiones de las industrias fuera del sector “Uso del Suelo, Cambios de Usos del Suelo y Gestión Forestal” (LULUCF, por sus siglas en inglés). LULUCF cubre la captación, almacenamiento y las emisiones relacionadas con las actividades humanas, tales como reforestación, deforestación, gestión forestal, gestión de áreas cultivadas, gestión de áreas de pastoreo y re-vegetación.
Debido a que sólo algunas de estas actividades son consideradas obligatorias en los informes nacionales - deforestación y reforestación - las normas actuales no reflejan las emisiones de la totalidad del sector. Los países pueden elegir no informar sobre sus emisiones procedentes de la gestión forestal, de la gestión de áreas cultivadas y del drenaje de humedales - lo que supone una enorme carencia de incentivos para los países desarrollados a la hora de disminuir sus emisiones derivadas de estas actividades.
Como nota positiva, las emisiones resultantes de la gestión forestal probablemente pasarán a ser obligatorias en un nuevo acuerdo legalmente vinculante, mientras que las emisiones derivadas del drenaje de humedales serán incluidas como voluntarias. A pesar de que muchas ONGs medioambientales lo encuentran poco ambicioso, este hecho obligará a las naciones desarrolladas a desarrollar políticas e incentivos económicos para disminuir las emisiones del sector al dar prioridad a prácticas de gestión forestal sostenible y actividades de regeneración y conservación de humedales.
El huevo o la gallina
La disposición de los inversores para apoyar los proyectos de carbono forestal reveló en un evento paralelo que, si bien el interés en la inversión es fuerte, los inversores siguen encontrando dificultades con la integridad ambiental de los proyectos de carbono forestal. Las dos razones dominantes en las discusiones son: permanencia y fugas.
El mensaje era claro; los diseñadores de proyectos de carbono forestal son los mejor posicionados para resolver estos retos y una mayor garantía e integridad ambiental se traducen en una mayor predisposición a la inversión. Esto fue reiterado en un nuevo Carbon Fund for Forests (French CDC Climat) que permite a los líderes de la industria forestal europea recibir fondos para proyectos de repoblación y de mejora de prácticas forestales en Europa.
NEPCon da la bienvenida a iniciativas que permitan a la industria de la madera compensar las emisiones de carbono de sus operaciones con el almacenamiento de carbono local. De este modo, los gestores forestales europeos, así como los productores y comercializadores de madera, podrían contribuir al almacenamiento de carbono – además de a la creación de empleo, la protección de la biodiversidad, la conservación del agua y la reducción de la erosión del suelo.
Apoyando a los más pobres
El mundo ya está experimentando los efectos del cambio climático, para algunos devastadores. Los políticos estaban de acuerdo con la estructura subyacente del Fondo Verde del Clima (Green Climate Fund), un fondo de $100,000 millones de dólares acordados en la Cumbre del Clima de Copenhague COP15 para ayudar a los países más pobres a adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático. Todavía debe alcanzarse un acuerdo para recoger y distribuir el dinero.
> Sea de los primeros en actuar. Descubra los beneficios del cálculo de la huella de carbono o de la verificación de carbono forestal, y cómo respaldar sus esfuerzos con una garantía de credibilidad
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